Los implantes dentales se clasifican por cuatro criterios: dónde se anclan en el hueso, cuántos dientes reponen, cuándo se coloca la prótesis sobre ellos y de qué material están hechos.
Que existan tantos tipos no es una cuestión de catálogo. La pérdida de dientes es mucho más común de lo que parece: según la Encuesta de Salud Oral en España de 2020, promovida por el Consejo General de Dentistas, cerca del 56 % de la población de 35 a 44 años ha perdido al menos un diente, y en la franja de 65 a 74 años la media es de 10,7 dientes ausentes. Cada una de esas situaciones necesita una solución distinta.
Por eso conviene entender que el tipo de implante no se elige de un menú; para su correcta elección se debe partir siempre de un diagnóstico previo.
¿Qué es un implante dental y cuáles son sus partes?
Un implante dental es un dispositivo, casi siempre de titanio, que sustituye la raíz del diente perdido y se integra en el hueso. Lo que llamamos «implante» en la conversación diaria es en realidad solo esa primera pieza de tres.
Las partes de un implante dental son:
- El cuerpo o tornillo: la parte que va dentro del hueso y que se une a él mediante un proceso biológico llamado osteointegración.
- El pilar o aditamento: la pieza intermedia que emerge de la encía y conecta el cuerpo con el diente visible.
- La corona: el diente artificial propiamente dicho, que es lo único que tú ves y lo único que se puede sustituir sin tocar el hueso.
Cuando se habla de tipos de implantes, unas clasificaciones se refieren al cuerpo y otras a la prótesis que va encima. Son cosas distintas y mezclarlas es la fuente de casi toda la confusión.
Tipos de implantes dentales según dónde se anclan en el hueso
Este es el primer criterio de clasificación y el más antiguo. Según dónde se sujeta el implante, la terminología odontológica distingue tres tipos:
- Implantes endoóseos: se insertan dentro del hueso maxilar o mandibular. Son el estándar en la práctica clínica actual y a ellos pertenece la inmensa mayoría de lo que hoy se coloca.
- Implantes subperiósticos o yuxtaóseos: se apoyan sobre el hueso y por debajo de la encía, en lugar de introducirse en él. Hoy son excepcionales y su uso está limitado a casos muy concretos de atrofia severa; la categoría sigue existiendo en la terminología, pero el implante endoóseo la ha desplazado en la práctica.
- Implantes transóseos: atraviesan el hueso de lado a lado. Se citan por completitud histórica y no forman parte de la práctica habitual.
Este eje clasifica el anclaje, no la forma del tornillo. Que la mayoría de los implantes endoóseos actuales tengan forma de tornillo roscado no significa que todos la tengan, porque la terminología de referencia describe también diseños endoóseos cilíndricos y laminados. Son dos ejes distintos y se solapan.
Soluciones cuando falta hueso: implantes cortos, angulados y cigomáticos
Es una de las situaciones más frecuentes y tiene salida. Los tres recursos siguientes son, técnicamente, subtipos de implante endoóseo:
- Implantes cortos: de menor longitud, permiten anclarse donde la altura de hueso es limitada sin recurrir a un injerto.
- Implantes angulados: se colocan inclinados para aprovechar las zonas donde sí queda hueso disponible, esquivando estructuras que hay que respetar.
- Implantes cigomáticos: son implantes largos y angulados que se fijan en el hueso cigomático, el del pómulo, en lugar del maxilar. Están reservados a pérdidas óseas severas del maxilar superior y son una técnica de alta especialización.
¿Qué se hace si no tengo hueso suficiente para un implante?
Cuando el hueso disponible no basta, hay tres caminos posibles y la elección depende de cuánto falta y dónde. El primero es regenerar el hueso antes de implantar, mediante un injerto o una elevación del seno maxilar, y eso implica una intervención previa y una espera. El segundo es adaptar el implante al hueso que hay, con implantes cortos o angulados, evitando la cirugía de regeneración. El tercero, para los casos extremos de maxilar superior, es el implante cigomático, que busca anclaje en un hueso distinto. Cuál de los tres corresponde no lo decide una preferencia: lo decide la medición del hueso en un TAC o cbct dental.
Un apunte para quitar ansiedad: la colocación de un implante se hace con anestesia local, así que lo habitual es notar presión y vibración, pero nunca dolor.
Tipos de implantes según cuántos dientes hay que reponer
Este es el criterio que más le importa al paciente, porque es el que responde a su situación real. Aquí ya no hablamos del tornillo, sino de la prótesis que se coloca encima.
- Implante unitario: un implante y una corona para reponer un solo diente, sin tocar los dientes vecinos. Es la opción más conservadora que existe cuando falta una pieza aislada.
- Puente sobre implantes: dos o más implantes sostienen un puente de varios dientes. Permite reponer tres o cuatro piezas seguidas con menos implantes que dientes, usando los extremos como pilares.
- Rehabilitación de arcada completa sobre cuatro o seis implantes: una prótesis fija para toda una arcada, apoyada en cuatro o seis implantes, habitualmente con algunos angulados para aprovechar el hueso disponible.
- Sobredentadura sobre implantes: una prótesis removible que el paciente puede quitarse, anclada a dos o cuatro implantes que le dan la estabilidad que una dentadura convencional no tiene. No es una solución menor: es la indicada en determinados casos.
Titanio o zirconio: qué cambia según el material del implante
El cuarto criterio es el material del cuerpo del implante:
- Titanio: es el material con respaldo a largo plazo. Es el que sostiene las series de seguimiento a diez años y el estándar sobre el que se ha construido la implantología moderna.
- Zirconio: una cerámica de color blanco, que se plantea sobre todo por motivos estéticos en zonas visibles o cuando el paciente prefiere evitar el metal.
Tabla comparativa: qué tipo de implante encaja en cada situación
La elección de cada opción depende de tres factores fundamentales: el hueso disponible, el número de ausencias y las limitaciones de cada solución. Esta tabla no sustituye a un diagnóstico médico, pero sirve para que llegues a la consulta sabiendo de qué se está hablando.
Tipo de implante | Dónde se ancla | Para qué caso está indicado | Hueso que necesita |
Implante unitario (según número de dientes) | Dentro del hueso, en el lugar del diente ausente | Falta una pieza aislada y los dientes vecinos están sanos | Altura y anchura suficientes en ese punto concreto |
Puente sobre implantes (según número de dientes) | Dentro del hueso, en los extremos del tramo | Faltan varias piezas seguidas | Suficiente en las zonas de los pilares, no en todo el tramo |
Arcada completa sobre cuatro o seis implantes (según número de dientes) | Dentro del hueso, con implantes a menudo angulados | Falta toda una arcada o queda muy poca dentición útil | Concentrado en la zona anterior, que suele conservarse mejor |
Sobredentadura (según número de dientes) | Dentro del hueso, dos a cuatro implantes de anclaje | Arcada completa con prioridad en estabilidad y facilidad de higiene | Menor que una prótesis fija completa |
Implante extracorto, de 6 mm o menos (según anclaje) | Dentro del hueso, donde la altura es limitada | Hay poco hueso en altura y se quiere evitar el injerto | Menos altura disponible; exige más intervenciones si se opta por injertar en su lugar |
Implante angulado (según anclaje) | Dentro del hueso, inclinado para aprovechar la zona con hueso | Hay hueso, pero no en el eje donde iría un implante recto | Depende de la zona que se aproveche |
Implante cigomático (según anclaje) | En el hueso del pómulo, no en el maxilar | Pérdida ósea severa del maxilar superior | No depende del maxilar |
Implante subperióstico (según anclaje) | Sobre el hueso, bajo la encía | Atrofia severa en casos muy concretos | No se introduce en el hueso |
Titanio o zirconio (según material) | Indistinto del anclaje | El zirconio, por estética o preferencia de evitar metal | No cambia según el material |
¿Qué son los implantes dentales sin tornillos?
«Implantes sin tornillos» no designa una sola cosa, y ahí está el origen de la confusión. En el lenguaje del paciente casi siempre significa una de estas dos:
- Corona cementada en lugar de atornillada: el tornillo del implante sigue ahí, dentro del hueso; lo que cambia es cómo se fija la corona, es decir en el diente, sin un tornillo visible por la cara masticatoria. Es una decisión protésica, no un tipo de implante distinto.
- Conexión sin tornillo protésico: sistemas en los que la unión entre implante y pilar es por ajuste a presión y no mediante un tornillo intermedio.
Y una tercera acepción, muy distinta, es la que a veces se cuela: el implante subperióstico, que se apoya sobre el hueso en lugar de introducirse en él y por tanto no es un tornillo en absoluto. Ese sí es otro tipo de implante, y hoy es excepcional.
Sobre el cuerpo del implante, la inmensa mayoría de los endoóseos actuales son de tipo tornillo, aunque existen diseños no roscados. Lo que no existe es un implante que se integre en el hueso sin nada que lo ancle.